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A la mierda la poética: las revueltas en Irán no necesitan “belleza”

 

¿Hasta qué punto la suerte mediática de las revueltas depende de su capacidad para empacar unos lemas potentes, viralizar imágenes poderosas y resumir su sentido en una sola idea que les de nombre? ¿Hasta qué punto la estética de una revolución puede marcar su destino?

Tras más de veinte días de protestas en Irán, esto es lo que se pregunta Moshen Emadi, el activista y poeta exiliado en México, uno de los impulsores del manifiesto poético ‘The grapes of Wrath’. Un manifiesto que, a pesar de ir firmado por nombres como Paul Auster, Antonio Gamoneda, Siri Hustvedt o Mario Bellatin, apenas ha tenido repercusión en los grandes medios de comunicación. El propio Emadi explicaba a PlayGround que el silencio que rodea “la revolución de los pobres” es sintomático del miedo a posicionarse en un conflicto marcado por la falta de información; pero lo que resulta inaceptable es la reticencia generalizada a informarse sobre un conflicto que resulta tremendamente incómodo, especialmente porque el sujeto de la revuelta son las capas más precarias de la población iraní. Sus gritos no son agradables.

“El dolor también tiene clase”, dice Emadi, “el dolor de clase media y alta se ve, se escucha: el dolor está embellecido. El dolor de clase baja, no tiene valor”. Porque, en parte, las revoluciones dependen de su estética. Nuestra capacidad para responder ante atrocidades como las que se están cometiendo en Irán —muerte de manifestantes, detenciones arbitrarias, torturas— depende de los marcos mentales mediante los cuales vemos ciertas vidas como “dignas de ser lloradas”. Lo explica Judith Butler en su libro Marcos de guerra: nuestra respuesta moral ante el sufrimiento está relacionado con el cómo recibimos y codificamos la información que nos llega. La divulgación de los poemas que escribían algunos presos en Guantánamo, por ejemplo, permitió romper con el silencio con el que se había tapado la humanidad de los reclusos y despertar la solidaridad para con ellos.

En el caso de los manifestantes en Irán, “su estética no conviene con nadie: no parece poético. Tantos muertos, y nadie tiembla”, sigue Emadi, “¡a la mierda la poética y vivia la poesía! ¡A la mierda siempre la poética!”

 

Por Playground

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